LAMBORGHINI COUNTACH

En 1974 el mundo aún vivía la resaca del petróleo y la industria automotriz comenzaba a hablar de eficiencia. Pero en Sant’Agata Bolognese alguien decidió hacer exactamente lo contrario. Así nació el Lamborghini Countach LP400, un automóvil que no solo rompió con las reglas: las ignoró por completo. Para Autoxpress, el Countach no es solo un clásico. Es un manifiesto sobre ruedas.

 

EL V12 NO SUSURRABA NI PEDÍA PERMISO. RUGÍA CON UNA INTENSIDAD METÁLICA

DISEÑO:

Diseñado por Marcello Gandini en Bertone, el Countach fue el primer superdeportivo que adoptó de forma radical el lenguaje “wedge design” (diseño en cuña). Líneas rectas, ángulos imposibles y una silueta baja que parecía cortar el aire. Y entonces llegaron las puertas de tijera: más que un detalle estético, un símbolo absoluto. En 1974 parecían ciencia ficción; hoy siguen imponiendo respeto.

INGENIERÍA

Bajo su silueta afilada, el LP400 escondía el verdadero corazón del mito: un V12 atmosférico de 3.9 litros montado en posición longitudinal trasera de ahí su nombre, Longitudinale Posteriore. No era un motor pensado para la eficiencia; era una declaración de poder mecánico en estado puro.

FICHA TÉCNICA ESENCIAL:

• Motor: V12 3.9 litros atmosférico
• Potencia: 375 hp • 0–100 km/h: 5.6 segundos
• Velocidad máxima: 290 km/h
• Transmisión manual de 5 velocidades
• Tracción trasera

 

MANEJO:

El Countach no era cómodo. No era práctico. No era fácil de conducir. La visibilidad trasera era casi inexistente. El embrague exigía fuerza. La dirección no tenía asistencias modernas. Pero justo ahí radicaba su encanto: era una máquina pura. Conducirlo era un reto. Y quien lo lograba, lo hacía con carácter.

 

EL SUPERDEPORTIVO QUE PARECÍA VENIR DEL FUTURO

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